Tipos de estufa de biomasa que existen

Con los tiempos que corren la necesidad de encontrar una solución energética que resulte limpia y económica es cada vez más urgente. Sin ir más lejos, las estufas de biomasa son una de las alternativas a considerar ya que la biomasa, fabricada a partir de residuos orgánicos, produce emisiones de carbono prácticamente nulas, calentando el hogar con un impacto ambiental considerablemente menor al que causan los combustibles fósiles tradicionales.

Entre los sistemas de calefacción que utilizan biomasa, las estufas de pellets son las más populares dada su eficiencia. Además, si la estufa en cuestión es policombustible, permite hacer las modificaciones necesarias para que su funcionamiento se adapte al uso de otros biocombustibles, como el generado a partir del hueso de aceituna. 

Igualmente, conviene diferenciar ambo tipos de estufas, sobre todo a nivel operativo. Mientras que las estufas de pellets están diseñadas y programadas para la combustión de pellets de madera, las estufas de biomasa policombustibles están fabricadas para permitir la combustión eficiente de otros biocombustibles como el del hueso de aceituna.

De esta manera, estas estufas policombustibles cuentan con sinfines reforzados y una programación específica para gestionar la velocidad de alimentación y el flujo de aire, además de disponer de ceniceros adaptados. De ahí que la elección del equipo sea clave para usar la biomasa en las estufas mencionadas.

Tipos de estufas de biomasa basadas en pellets

En función de la manera en que distribuyen el calor, se pueden diferenciar tres clases de estufas de pellets. La más común es la de aire forzado, que dispone de un sistema electrónico programable y un ventilador que expulsa el aire caliente. Cuenta también con diferentes potencias de llama y con un sistema de seguridad para evitar que se sobrecaliente. Son ideales para espacios amplios.

Por su parte, las estufas de aire canalizable sí que permiten llevar el calor a otras habitaciones puesto que disponen de conductos especiales. 

Finalmente, tanto las termoestufas como las hidroestufas actúan como pequeñas calderas que se integran en el sistema de calefacción central. Pueden calentar el agua y llevarla hasta los radiadores al estar compuestas por bombas circuladoras, vasos de expansión, sondas de temperatura, encendido electrónico y programador. Lo único es que requieren de una instalación particular, la de una válvula de elevación de retorno con tes vías para mezclar el agua de retorno con la de impulsión. 

Consideraciones acerca de las estufas de biomasa a partir de pellets

Antes de elegir una estufas de pellets, es importante tener en cuenta una serie de factores, como la salida de humos establecida por el reglamento de instalaciones térmicas en los edificios (RITE). Para usar el pellet como biomasa en estas estufas, estas deben contar con una salida de humos con una "T" registrable, además de respetar el número máximo de codos permitidos por el fabricante. 

Otro parámetro a valorar es el tipo de combustible y la garantía que ofrece. La mayoría de estufas de biomasa están programadas para quemar pellets. Sin embargo, el auge de biocombustibles alternativos como el hueso de aceituna están promoviendo el uso de estufas policombustibles, tal y como mencionamos anteriormente. 

Estas estufas de biomasa se encienden automáticamente al cargarlas con los pellets y permiten modular el flujo de estos para mantener la temperatura sin que se detenga la combustión. En cuanto a la distribución del calor, este sistema calienta principalmente a través de su ventilación regulable y si te preguntas cuál es la potencia que necesitan, esta varía en función del espacio a calentar, siendo necesarios 100 W para las casas mal aisladas y 70 W para aquellas que poseen un buen aislamiento. Por último, las estufas de pellets garantizan un apagado seguro mediante su correspondiente panel de control y mando a distancia. 

El precio es una de las mayores ventajas que ofrece este tipo de estufas de biomasa ya que requieren de una inversión considerablemente menor a la que supondría instalar una caldera. Además, su precio también se mantiene más estable que el del gas o el gasoil. 

En cuanto a su limpieza, este hábito debe adoptarse de forma semanal. 

Otro tipo de estufas de biomasa a tener en cuenta

Otro ejemplo de sistema de calefacción sostenible son las calderas de biomasa, que están diseñadas con la potencia necesaria para calentar una vivienda completa, a menudo a través de un sistema de radiadores o bien con suelo radiante, además de poder generar agua caliente sanitaria (ACS). Para este tipo de estufas de biomasa se pueden utilizar pellets.

Por otro lado, están las bombas de calor que funcionan a partir de aerotermia o de geotermia, es decir, se nutren de la energía contenida en el aire o en el subsuelo para calentar. Destacan por su eficiencia ya que transfieren calor en lugar de generarlo.

Finalmente, los sistemas solares térmicos aprovechan la energía del sol captada por paneles para calentar agua y también para generar calefacción.

Hueso de aceituna, la alternativa que buscas

Este subproducto de la industria del aceite se valoriza para obtener un biocombustible que ofrece un alto poder calorífico y baja humedad y contenido en cenizas. Con todo, su uso reduce la dependencia de los combustibles fósiles, fomenta la economía circular y promueve la sostenibilidad. 

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